Siempre se leen posts sobre las ventajas de internet, y más concretamente de los blogs, frente a los periódicos y otras formas de expresar opinión más tradicionales. Mi intención en las siguientes líneas no va más allá de realizar una reflexión breve de lo opuesto; los problemas de los blogs a la hora de la publicación de artículos de opinión y de análisis.

La inmediatez de publicación, la rapidez de la difusión, la facilidad en la búsqueda, la brevedad de los artículos y el seguimiento a lo largo del tiempo son algunas de las (muchas) ventajas que poseen los blogs y que la blogosfera se ha encargado de repetir. Son ventajas de gran importancia a la hora de compartir información que no exija demasiado análisis ni profundidad: noticias rápidas, fáciles y que tan rápido como llegaron lo más probable es que se vayan. Otra gran ventaja de los blogs es si se escribe sobre una temática bastante segmentada, un tema concreto que sabemos que la gente lo leerá por estar especialmente interesado en él: decoración, tecnología, moda, deportes, fotografía, etc. temáticas que, aunque interesantes, no exigen demasiada profundidad.

Pero ¿y que hay de los artículos de opinión? No son precisamente pocos los blogs de carácter personal o colectivo que se presentan como lugares para el análisis y la opinión de alguien considerado especialista en una temática concreta. Seguro que todos conocemos blogs de expertos en marketing, consumo, publicidad, economía, política, tendencias…

¿Hasta que punto un blog es el lugar adecuado para la publicación de estos artículos? La mayoría de los artículos de opinión que se pueden leer sobre cualquier temática en la blogosfera suelen ser análisis bastante sencillos, profundizando poco en el tema que tratan, basándose en datos e información con un sesgo determinado y sin realizar ningún tipo de contraste o mención de posibles alternativas. En definitiva:

1) Tienen los mismos problemas que los artículos, opiniones y noticias que se dan actualmente en cualquier medio generalista: auge del suceso y la noticia rápida, ausencia de análisis y profundidad.

2) Se usan mayoritariamente para el autobombo y la autoafirmación.

Pero no solo eso, sino que además, si uno lee el típico blog de opinión a lo largo de un tiempo, nos daremos cuenta de varios defectos adicionales.

3) Nula capacidad autocrítica.

4) Escasa evolución o cambio en la forma de pensamiento, razonamiento y opinión del autor.

En resumen: carecen de todas las virtudes de cualquier análisis u opinión realizados correctamente. Podríamos pensar que una ventaja de un blog de opinión-analítico es que al fin y al cabo es similar a leer un libro, pero pudiendo leerlo poco a poco, en forma de pequeños artículos, pero ni siquiera se sostiene esa afirmación. Al final, este tipo de blogs se caracterizan por lo dicho anteriormente: análisis simples, escasa profundidad del tema tratado y ausencia de evolución en la forma y el fondo. Curiosamente, estos grandes defectos de la opinión y el análisis en la blogosfera han sido siempre las grandes virtudes de un libro (o al menos un libro bien escrito).

¿Resulta entonces posible publicar un blog de opinión y analítico de forma adecuada? Si, sin duda es posible, pero entonces tenemos que desechar casi todas de las ventajas que tienen los blogs. Nos quedaríamos sólo con el amplio público potencialmente interesado en lo que hemos escrito, lo cual sin duda es importante. Pero cuando decenas de blogs han publicado algo de temática similar, de forma mucho más resumida, más sencilla (y por tanto menos rigurosa y con menor aportación de conocimiento) y más rápida que tú, y que en el fondo resulta más que suficiente para la mayoría de lectores son muy pocos (o ninguno) quienes se complican en realizar un análisis riguroso pero más tardío en forma de post.

¿Quien va a consultar internet para leer un extenso artículo de 40 páginas sobre la situación económica española a principios del siglo XX cuando tiene miles de breves simplificaciones sobre la crisis económica, la subida del paro y el freno del consumo entre 2008 y 2009? En Internet no se busca la profundidad ni el rigor. Se busca una respuesta rápida a una pregunta que surgida de manera igual de rápida… y por desgracia tanto la pregunta como la respuesta desaparezcan probablemente a la misma velocidad.

Pero no hay que alarmarse. Quien realmente esté interesado en el conocimiento de un tema concreto, en la lectura de un análisis y opinión rigurosos tiene (y siempre ha tenido) el lugar idóneo para encontrarlos. Se llama libro.

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