Sobre descargas, manifiestos y derechos
Seguramente llego ya algo tarde para esta entrada, pero al final necesito escribir algunas líneas sobre el tema nº 1 de esta semana en la red. La famosa ley aprobada por el gobierno y el famoso manifiesto de una parte de los internautas sobre el cierre de páginas web que violen los derechos de propiedad intelectual. En principio tenía previsto realizar un post bastante largo. Tratar de explicar mi forma de ver la situación de los derechos de autor, las descargas, mi oposición al manifiesto internetero, etc, etc. pero creo que voy a alagarme menos de lo esperado, entre otras cosas porque ya he leido uno, dos, tres, cuatro y cinco posts con los que comparto en gran medida su punto de vista. Tan solo quiero compartir en pocas líneas algunas de mis reflexiones:
1) La cultura debe ser libre, pero no puede ser gratis. Siempre tiene (como todo) una serie de costes que hay que cubrir. Y por tanto no se puede (si se piensa con dos dedos de frente) defender que la música, el cine, la literatura o cualquier otro bien cultural debe ser gratuito. Debe facilitarse el acceso todo lo posible, y gracias a las nuevas tecnologías hoy tenemos los medios para que sea muy accesible, pero gratis no podrá ser. O se paga de forma individual y privada o tendrá que estar subvencionada, pero el dinero para la creación debe salir de algún lado.
2) Las industria discográfica y las productoras han cometido muchos errores durante muchos años. Tal vez los más importantes sean no haber ofrecido nuevo valor añadido a sus productos, no haber tratado de reducir los precios (una grabación es hoy más barata que hace diez años) y no haber sabido explicar a la sociedad realmente todo el rango de funciones que realiza y que contribuyen a que nosotros seamos conscientes de que un determinado bien cultural existe y puede ser de nuestro interés. Pero a pesar de todo eso no debemos caer en el error de demonizar a la industria. Como en todos los trabajos, en ella nos encontraremos de todo (profesionales buenos, malos, con amor al trabajo y con intención de sacar la mayor tajada posible).
3) El artista sigue siendo el gran olvidado. Se escucha a la industria, se escucha a (unos pocos) internautas… pero el artista al final siempre está dado de lado. Yo si creo en la propiedad intelectual. Creo que uno tiene derecho a decidir como quiere distribuir su trabajo y al precio que quiere que se acceda. Se podrá hacer millonario o hundir en la miseria, pero nadie le puede obligar a que su trabajo se pago a cien euros ni a cero ¿Que los derechos de autor y propiedad intelectual necesitan reformarse? Desde luego. Pero entre mantenerlos tal como están y suprimirlos de un plumazo hay muchos puntos medios.
4) Los nuevos medios de comunicación y las nuevas tecnologías han facilitado la creación cultural: sin duda. Pero eso no significa que una discográfica sea ya inútil. Las discográficas acabarán perdiendo parte de sus funciones y de su papel, pero siguen realizando varias labores que son imprescindibles: promoción, contactos, merchandising y asesoramiento son cosas que un artista necesita. Por suerte hoy en día, parte de ese trabajo se puede hacer también de otras formas a través de Internet, pero un artista solo tiene dos opciones: o lo hace él mismo o paga a otro para que se lo haga. Y el tiempo que le dedique a estas funciones será tiempo que pierde para el desarrollo artístico.
5) Desde luego la solución no es mantener el sistema que hemos tenido hasta ahora, es necesario actualizarlo y modificarlo. Pero tampoco podemos buscar la solución en modelos como megaupload o rapidshare, o al menos tampoco como los conocemos hasta ahora. Páginas que generan grandísimos ingresos a base de ofrecer alojamiento, en muchísimos casos, de contenidos creados por terceros sin dar ningún tipo de remuneración y sin ni siquiera su permiso no es la solución ni resulta justo hacia los creadores.
6) Desde mi punto de vista, la solución se encuentra en modelos como Spotify. Sobretodo en el momento en que las conexiones se agilicen aun más, se expandan geográficamente y se nos deje de cobrar una auténtica barbaridad por usar tráfico de datos en países extranjeros. A Spotify le añadiría las letras de las canciones, información sobre álbumes (productor, músicos, estudio de grabación, técnico, agradecimientos…), fotografías, información sobre posibles futuros conciertos y una cuota más asequible para la versión premium. Creo que no hay nada a la vista que pueda superar ese modelo de negocio. Ahora solo quedaría crearlo para el cine y crearlo para la literatura, incluso con cuotas aún más asequibles en caso de querer disponer de los tres servicios. Esta sí sería una forma justa de acceder libremente (que no gratuitamente) a la cultura.
Related posts:
4 Diciembre 2009 - 0:11
Me gusta mucho leer tus post porque están escritos desde la razón, y esa actitud es poco frecuente últimamente.
Hace ya unos años empecé a analizar el mercado de la música en un proyecto que iniciamos en el año 2002, las conclusiones fueron que la industria no estaba dispuesta a ceder ni un punto en su cuenta de resultados (visión muy estrecha de un negocio). Entonces era por el top-manta, ahora es por las descargas ilegales y mañana será por otra historia, pero la realidad es que la “industria” no ha sabido adaptarse a la nueva realidad, que según mi criterio no es más que la de cubrir las necesidades de sus clientes, me explico, la gente demanda un precio y ellos no quieren darlo. Y digo quieren, porque desde luego que pueden, ya que la reducciones de costes que ellos han tenido durante todos estos años no se han repercutido en los ingresos del los artistas, sino que han ido a aumentar sus beneficios.
Creo que todas estas campañas no son más que ruido que generan unos competidores en un mercado que se ha visto radicalmente modificado por integrantes como itunes o spotify que cubren las necesidades de los clientes lo que les hace perder cuotas de mercado, y esta gente con las prebendas de algunas instituciones intentan “demonizar” los nuevos canales de distribución de la música (y en general de cualquier expresión cultural)
En breve tendremos movidas de estas con respecto a los libros electrónicos, ya que estamos en el mismo escenario.
Siguen sin entender que hay que cubrir las necesidades de los clientes, y que por lo general la gente paga encantada por los servicios que recibe, pero la fijación de los precios las dicta el mercado, no las empresas.
Perdona el rollazo que te he dado
4 Diciembre 2009 - 8:25
Buenas Borja,
desde luego la industria ha cometido muchos errores, y como bien dices, la industria editorial va por el mismo camino como no se ponga las pilas. Pero tenemos que ser conscientes de que hay funciones que realizan que todavía van a ser necesarias.
Creo que entre la situación que ha existido hasta ahora, y la que muchos piden, hay muchos términos medios que son en los que hay que buscar la solución. Pero tienen que querer ambas partes, si ninguna de las dos está dispuesta a moverse ni dialogar no habrá solución posible.
4 Diciembre 2009 - 12:38
Hola Pablo,
¡adaptarse o morir!, no digo que la industria musical sea prescindible, lo que digo es que el modelo de negocio está caduco, han de reinventarse si quieren sobrevivir.
Dialogar está muy bien, pero han estado actuando de espaldas al cliente y ahora tienen que escucharlo, porque han aparecido otras vias , y que conste que no me refiero a la descarga de contenidos protegidos por algún tipo de derechos.
4 Diciembre 2009 - 0:20
Para el cine y televisión existe: se llama NetFlix. Y es el mejor invento jamás parido. Por supuesto, és sólo para EEUU, pero vaya.
Para videojuegos hay cosas parecidas; Steam es un servicio fantástico.
4 Diciembre 2009 - 8:27
Hola Roger,
Netflix si lo conocía, aunque Steam no. El problema de estos servicios suele ser la disponibilidad de contenido en otros idiomas o disponible para otros países.
Lo mismo le ocurre a Spotify, que aun está solo disponible en unos pocos países, pero desde luego yo creo que es por donde hay que tirar.
4 Diciembre 2009 - 1:14
Pues yo apoyo el manifiesto y estoy de acuerdo totalmente con tu post. La industria ha de cambiar el chip y tirarse en tumba al mundo digital legal, no les queda otro camino.
4 Diciembre 2009 - 8:29
Eso es, pero yo sigo sin apoyar el manifiesto. Me parece demasiado partidista. Y creo que se ha hecho deprisa y corriendo. Habría estado bien tratar de dejar más claros algunos puntos, y otros me parecen casi totalmente erroneos.
4 Diciembre 2009 - 3:47
Efectivamente, los autores de un trabajo deben cobrar por ello. Lo que preocupa de todo esto es el ‘chiringuito’ que están montando al estilo de ‘yo me lo guiso, yo me lo como’. En democracia no puede existir la censura y en el momento en que un organismo no judicial pasa a decidir esto, es muy fácil cruzar la linea que separa lo justo y coherente de lo injusto y deliberado. Acaban de abrir una puerta que sin un control de un organismo competente puede degenerar en futuras normas más restrictivas sobre otro tipo de contenido en la red. Si finalmente se aprueba la ley todos lo acabaremos pagando tarde o temprano, y cuando digo todos es todos, igual que ha pasado con el canon.
4 Diciembre 2009 - 8:35
Hola Sergio,
la ley desde luego es mejorable, y debería ser más clara y más limpia. Pero dudo que ella degenerase en el sentido al que te refieres. Entre otras cosas porque en caso de ir por esos caminos no duraría demasiado.
De lo que tenemos que ser conscientes es de que la industria necesita aficionados, y los aficionados necesitan a la industria (esta con variaciones en algunas de sus funciones, desde luego). Si ambas partes dejan de darse la espalda llegaríamos a una situación adecuada mucho más rápido y mucho más consensuada.
8 Diciembre 2009 - 21:29
Genial articulo coincido mucho contigo sobre todo en lo de que el autor es el gran olvidado..
http://blog.marcosdelvalle.com/wp-content/uploads/descargas.jpg
un saludo