Breve reflexión sobre el envejecimiento de la población
Hoy todos los periódicos tienen entre sus noticias más destacadas el lío que se ha montado con la propuesta de aumentar progresivamente la edad de jubilación ante el peligro que corren las pensiones (o que podrían correr) en un plazo de unos 20 años. Todo ello, además, unido a la publicación del INE de una nota de prensa en la que se informa sobre el envejecimiento de la población española en los próximos 40 años. Las estimaciones de dicha nota no podrían ser peores: en el 2050 la población mayor de 64 años podría suponer el 32% de total de la población española. Imaginemonos que uno se encuentra caminando por la calle… y una de cada tres personas que ve tiene más de 64 años. Desde luego no hace falta ser muy lince para imaginarse posibles consecuencias de todo esto.
Ante esta situación, ya han empezado a sonar las alarmas (ya sabemos que siempre tienen que sonar por algo) ¿Qué se podría hacer para frenar, aunque sólo sea ligeramente ese envejecimiento? ¿Cómo es que no sabíamos nada de esto hasta ahora? ¿Por qué el INE no ha informado antes?
En primer lugar, esta información no es nueva, se sabe desde hace años que para mediados del siglo XXI España puede ser la sociedad más envejecida del mundo junto con Japón. Yo llevo escuchando hablar de esto desde hace más de 5 años y he leido a muchos sociólogos escribir sobre ello, lo que demuestra además que la sociología sirve para algo. Otra cosa es que no se haya querido escuchar a los que ya señalaban el problema, o que a ningún gobierno haya interesado nunca tomar medidas para cualquier problema si no van a servir para obtener más votos en las próximas elecciones. Aquí nunca nos ha gustado actuar mirando hacia el futuro. Pequeños cambios para recoger sus frutos a 3 años vista es lo máximo a lo que pueden llegar nuestros políticos.
En segundo lugar, no cabe duda de que la solución ante esta situación no es para nada sencilla. Habría que actuar desde muchos frentes, e incluso nunca podrá anularse del todo el efecto del envejecimiento español de aquí al 2050. Pero a mí al menos se me ocurre una buena forma de fomentar algo más la natalidad (y bien falta que nos hace): el teletrabajo.
Si, el teletrabajo. Y no lo digo porque sea un vago que quiere quedarse en casa para que no le vea el jefe y así poder rascarse la barriga en el sofá. Pero para la gente que trabajamos en una oficina podría facilitarnos la conciliación de la vida laboral y familiar mucho más que el cheque-bebe y demás políticas de “toma el dinero y acuérdate de mi cuando votes”.
Si yo y mi pareja trabajamos en una oficina, y yo puedo trabajar desde casa dos días a la semana (lo cual podría hacerlo sin ningún tipo de problemas la mayoría de las semanas), y mi pareja puede hacerlo otros dos días, nos quitaríamos uno de los mayores problemas que tienen las parejas con hijos: ¿cómo le llevo al colegio? ¿Quién le recoge? ¿Donde consigo a alguien de confianza que se quede con él hasta que lleguemos a casa? ¿Y de donde saco el dinero cuando se me va casi todo en el alquiler o la hipoteca? Si yo estoy dos días a la semana en casa, puedo ausentarme 20 minutos para ir a por el niño y recogerle del colegio. Y quien mejor que sus padres para cuidarle durante la tarde, aunque tengamos que estar también trabajando y pendientes de nuestras tareas. Ambas cosas no son incompatibles.
No se me ocurre ninguna fórmula que permita una mayor conciliación de la vida familiar y laboral, y hoy en día es más que viable en muchos trabajos. Estoy casi convencido de que un verdadero fomento del teletrabajo sería un importante impulso a un repunte de la natalidad, y con él, la primera medida para reducir aunque sea levemente el problema del envejecimiento de este país y una importante mejora en la calidad de vida de muchos trabajadores.
Pero claro, el teletrabajo es una medida que parece que solo apoyamos los que somos vagos, perezosos y no queremos salir de casa. Porque en este país ya se sabe, lo importante es estarse todas las horas posibles en el despacho. Y porque en este país ya se sabe, lo importante es aparentar.
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29 Enero 2010 - 20:29
El problema de estas propuestas (Y esta me parece del todo correcta) es ver que se puede hacer desde el punto legislativo para fomentarlo… esto es ¿Sacamos una ley obligando a las empresas a dar esos días? ¿ Algún tipo de bonificación? ¿Se lo pedimos por favor?
Me temo que al final esto solo saldría adelante en el caso que alguna empresa lo probara y le resultara beneficioso económicamente… a menos que a alguien se le ocurra otra manera.
30 Enero 2010 - 11:17
El problema es que actualmente el teletrabajo ni siquiera es algo que se plantee, ni la empresas ni los trabajadores. Por eso creo que, aunque sacar leyes de apoyo, bonificaciones a empresas que lo promuevan, etc. estaría genial, hay que empezar desde más abajo.
De momento es que ni siquiera entra dentro de nuestra imaginación que el teletrabajo sea una posibilidad salvo en escasísimas grandes empresas. Y por ahí es por donde hay que empezar.
29 Enero 2010 - 20:30
Las jornadas laborales interminables de este país son de lo más absurdo que existe, y un enorme obstáculo para conciliar la vida laboral con la personal, y lo que propones es una forma muy razonable de avanzar en dicha conciliación.
Lo que pasa es que me temo que la gente no está por la labor. El empresario todavía está en la cultura de la presencia en el puesto de trabajo (luego la gente no hace ni el huevo y así tenemos la productividad que tenemos). El trabajador en muchos casos prefiere salir, desayunar en el bar y hacer vida social más que cuidar a sus propios hijos (lo que por propia experiencia sé que a veces puede ser agotador, pero por algo los hemos tenido ¿no?). Pero habría que avanzar en ello.
30 Enero 2010 - 11:19
Hace poco estuve viendo un informe sobre productividad (he tratado de buscarlo pero no he dado con él) y con los datos de España no sabe uno si reir o llorar.
Y por supuesto de eso no tiene la culpa solo el empresario (que también) sino gran parte los trabajadores. Yo empiezo a tener algo de confianza en que a medida que haya cada vez más empresarios jóvenes iniciativas como esta empiecen a cuajar.
30 Enero 2010 - 1:27
Muy buena reflexión, Pablo. Estoy de acuerdo contigo. En el fondo me da pena y un poco de vergüenza ajena de este país en el que, por cierto, me gusta vivir. Pero cada vez estoy más desencantada de nuestros políticos y de nuestra sociedad en general.
1 Febrero 2010 - 18:58
Buena reflexión y propuesta a la que añado algunas que comentamos el pasado fin de semana en una comida familiar:
- Impedir que las grandes empresas prejubilen desde los 52-53 años a tanta gente (la gente de hoy en día con 53 años está en condiciones de trabajar y seguir cotizando, no para dejar de producir).
- Modificar los parámetros que se toman para determinar la pensión que nos queda a cada uno (ahora mismo sólo interesar cobrar mucho en A al final de tu vida laboral y muchos impuestos se pierden por ese motivo).
En definitiva, creo que hay más opciones que subir la edad de jubilación.
Del teletrabajo qué decir, aquí casi todo el mundo lo ve mal, una utopia, algo de vagos, etc. Y mientras la productividad por los suelos, convirtiéndonos en un país sin posibilidad de competir en muchos campos.